¿No les ha pasado que en su máximo intento de entender las situaciones de los demás actuamos de manera silenciosa? Si, que tratando de entender a alguien que sufre... callamos por que no sabemos que decir o cuando algún familiar es muy molesto y no le decimos nada con miedo a herirlo. La parte negativa de esto viene cuando estallamos y la forma en la que estallamos, las consecuencias que conlleva y ese maldito arrepentimiento que anda por todos lados.... eso es lo que está cañón.
Esto que les platico me ha pasado, yo he estado ahí y es una situación complicada.
Creo yo que la pérdida de fe y esperanza podría ser considerado un problema social, andamos viviendo desesperanzas y viviendo un diario tan común y corriente, a veces se nos cortan las expectativas esperando solamente salir adelante.
Una vez conocí a la persona con más fe, creía, soñaba y nada era un obstáculo. ¿Cuesta tanto no rendirse? esta persona no pasaba por preocupaciones, confiaba.
Un mal día cayó en la rutina humana natural y perdió por un momento todo eso que se le admiraba y es que las lecciones de la vida cobran muchas lágrimas y creer no paga las cuentas.
Esta persona se dio cuenta que las cosas que hacía a veces no eran retribuidas con más buenas acciones, que las sonrisas a veces se pagan con amargura y las buenas intenciones no siempre son entendidas y le pasó lo que a muchos, se cansó.
No saber que hacer en esta vida es parte del proceso natural de entendimiento, pero hacer cosas que solamente te mantienen vivo es estúpido. Cuando esta persona maravillosa se fue, entonces me di cuenta de todo lo que hacía por las personas que lo rodean y con esto me cae el arrepentimiento, un poco de culpa y no voy a mentir... una gran lección.
Hemos perdido las ganas, hemos perdido la alegría ante los problemas y la dicha ante los fracasos. Se nos ha olvidado (al menos a mí) que las penas también tienen su parte positiva y que no todo hoyo negro no tiene luz al final. Nos hemos hundido en nuestras propias lágrimas al olvidar que siempre tenemos una oportunidad de ser mejores.
Con los problemas se nos ha olvidado soñar e incluso disfrutar, recupera la esperanza y las cosas que haces trata de que no sean solo a tu beneficio sino que puedan servirle a los demás y llegará a ti un sentimiento único. ¡Haz de tus fracasos una oportunidad! Levántate, y sonríele a lo que se te ponga en frente.
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